Tras la renuncia de Felisa Miceli al cargo de ministra de Economía, y frente al anuncio de que el secretario de Industria Miguel Peirano era su reemplazante, la reacción de los empresarios Pymes no pudo ser mejor.
Dentro de un contexto difícil para las pequeñas y medianas empresas, con restricciones en la provisión energética, crecimiento de la tasa de inflación y dificultades en el acceso al financiamiento, la noticia fue muy bien recibida por el sector.
"Las pequeñas y medianas empresas, reunidas en la Confederación General Económica (CGE) estaremos a disposición de un Ministro que tiene una profunda convicción industrialista y ha expresado en los hechos como Secretario de Industria, una fuerte defensa de la producción nacional", afirmó Marcelo Fernández, presidente de la entidad.
Estas declaraciones coincidieron con la visión de los principales referentes de la industria argentina.
Todos valoraron la experiencia de Peirano al frente de la Secretaría de Industria y el apoyo que le dio a las Pymes durante su mandato, por lo que se espera una gestión que sea proactiva con el sector y que ayude a superar algunos cuellos de botella que deben enfrentas las pequeñas y medianas empresas.
Para Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, “los empresarios que lo conocemos estamos muy esperanzados con su designación. Al inicio desde la actividad privada, como economista de la Unión Industrial Argentina y asesor de nuestra Cámara, colaboró activamente en el fomento de políticas pro industriales, particularmente para el desarrollo de las Pymes y mano de obra intensiva”.
Desafíos
Sin embargo, es ardua la tarea que le espera al nuevo Ministro en los cinco meses de gestión que le quedan (algunos incluso vislumbran una continuidad en el cargo en caso de que la senadora Cristina Fernández de Kirchner gane las elecciones presidenciales de octubre próximo).
A los problemas estructurales de acceso al financiamiento y de regulaciones laborales, hoy se agregan a la lista las dificultades para garantizar la provisión de energía y la tasa de inflación creciente, cuestiones que preocupan significativamente a las Pymes.
En la visión de Gastón O’Donnell, presidente de la Asociación Dirigentes de Empresa, “Tarde o temprano se deberán encarar problemas importantes de las empresas. Las regulaciones laborales, especialmente con relación a las Pymes, son tremendamente costosas, y no dejan desarrollarse convenientemente las fuentes de trabajo”.
El dirigente empresario agregó que no esperan modificaciones en las políticas orientadas hacia la industria, que tienen su base en el tipo de cambio alto. Y que los otros sectores de la economía, como el comercio, los servicios y el agro no deberán esperar modificaciones que los beneficien.
“Seguramente el campo seguirá sosteniendo a través de las retenciones el superávit fiscal, lo mismo que el sector comercial y de servicios con relación al impuesto al cheque”, finalizó.